19.2.13

El doodle y la crisis del periodismo

Doodle dedicado a Nicolás Copérnico


En el día de hoy Google ha publicado uno de sus enésimos doodles. En esta ocasión se celebra el 540º aniversario de Nicolás Copérnico.

Los doodles se han convertido en una fuente gratuita de material de relleno para los medios de comunicación. Y creo que también nos permiten reflexionar sobre la profunda crisis del periodismo, de la que tanto se habla, y de cómo los medios de información están perdiendo de forma paulatina su influencia en la sociedad.

Si hacemos click en el doodle de hoy, el primer resultado es una noticia de la Cadena SER. También aparecen entradas de La Voz de Galicia, Ideal, el ABC y La Vanguardia. El titular de esta última es especialmente significativo, pues mientras los otros intentan tener aspecto de "curiosidades", el del periódico barcelonés es puramente informativo: "Nicolás Copérnico, nuevo doodle de Google". El subtítulo es "Google conmemora este martes el 540 aniversario del nacimiento del científico Nicolás Copérnico". Es decir, nos están contando que Google ha creado un nuevo doodle como si fuera una noticia.

No es que Google no sea importante. El asunto es qué papel puede jugar aquí un medio de información. Google no es una rareza escondida en un perdido rincón de la red. Google es el buscador más utilizado del mundo. Google es lo primero que ven miles de millones de personas cada vez que encienden su ordenador. Probablemente la mayor parte de la humanidad no pasa un sólo día del año sin ver la página principal de Google varias veces. Los que no ven Google varias veces al día es porque no utilizan para nada un ordenador.

Publicar en un periódico la noticia "Google hace tal doodle" equivaldría a poner en primera plana: "El sol ha salido esta mañana". O por la noche: "El sol se ha puesto". Quizá podrían publicar también noticias cómo: "En el día de hoy, la Tierra ha vuelto a girar sobre sí misma", "los gatos siguen maullando" o "el mundo continúa teniendo cinco continentes". Se supone que un medio de comunicación debería informarte de algo, es decir, contarte algo que tú no hayas visto con tus ojos.

Nos informan de un doodle cuando podemos perfectamente teclear "google.com" en el navegador. Nos dicen que tal o cual cosa es trending topic en Twitter aunque todos podemos ir a "twitter.com" y verlo por nosotros mismos. Cualquiera diría, según los medios de comunicación, que Twitter es una página secreta a la que sólo los periodistas elegidos pueden entrar para contarnos a los demás, como si estuviéramos ciegos o fuéramos subnormales, lo que se dice allí dentro. Pero no es así; lo cierto es que en Twitter estamos todos, y que nos informen de lo que allí ocurre es como si nos dijeran "los bares españoles sirven café esta mañana". ¿Por qué lo hacen?

La razón es muy sencilla: gratuidad. Los medios de comunicación, al menos una aplastante mayoría, son ahora gratuitos y dependen de las impresiones publicitarias para financiarse y obtener beneficio. La publicidad, excepto la muy segmentada, precisa de audiencias masivas para ser rentable. A Coca-Cola no le interesa colocar un banner en un diario si no lo van a ver varios millones de personas. Y, nos guste o no, a la masa lo que le interesa es la basura. La masa no quiere contenidos de calidad ni informarse bien; la masa quiere mierda, cuanto más sucia mejor, que pueda ojear en no más de veinte segundos y lo bastante superficial como para caber en un tuit.

Es por eso que publican lo obvio como si no lo fuera, es por eso que "nos avisan" de los doodles y de los trending topic de Twitter. Ellos saben que, si se dan la suficiente prisa en colocar sus vaciedades, el propio doodle de Google les mostrará en primera posición. Esto supondrá millones de visitas y, por tanto, clicks para sus anunciantes - y dinero para sus maltrechas arcas -. Lo mismo ocurre con Twitter.

En este sentido cuentan - astutamente - con que la propia gente no tiene demasiado criterio. Aunque un usuario tenga lodado su Twitter con decenas de tuits sobre, pongamos por caso, Urdangarín, probablemente retuiteará igualmente al primer medio que publique "Urdangarín incendia Twitter". Y cuanta más gente lo retuitee más visitas irán al medio, y más todavía si el trending topic está todavía activo. Serán visitas que probablemente no llegarán a los treinta segundos, pero a ellos eso les da igual; son visitas que aparecerán reflejadas en Google Analytics y, por tanto, animarán a los anunciantes a pagar por publicitarse.

Todo ello está llevando a los medios a perder su influencia en la sociedad y dejar de ser, como se les suponía, el "cuarto poder". Debemos tener en cuenta que la Cadena SER es una estación de radio con noventa años de historia y que tuvo, en su momento, gran prestigio nacional e internacional. Ahora es en buena medida una revista de curiosidades que informa sobre los doogle de Goodle que todos hemos visto ya.

Más flagrante aún el caso de ABC, un diario con más de un siglo de historia a sus espaldas. Un diario que pasa de ser una de las más viejas y reconocidas cabeceras de la prensa española a publicar variedades al más puro estilo Muy Interesante. Por no hablar de El País, que después de haber sido durante veinte años el periódico más respetado e influyente de todo el idioma castellano a nivel mundial, ahora tiene una sección dedicada al famoseo barato. ¿Por qué El País sostiene una sección semejante? Ni más ni menos que para conseguir visitas.

La realidad es ésta. Criticamos a los medios por publicar información basura, pero no estamos dispuestos a pagar por contenidos de calidad. Y esto hace que los medios pierdan su influencia. La influencia ahora es de Twitter y de los comentarios que allí haga la gente. Y cuando Twitter pase de moda y caiga en desuso -  lo que ocurrirá en un par de años - vendrá otra red diferente y será la que lleve la voz cantante. Pero los medios no marcarán más el camino porque ahora son un actor secundario entre la sociedad y la información; ya no persiguen la noticia allá donde se produce. Esperan a ver qué se cuenta en Twitter y eso es lo que publican.

Esto es grave, porque la prensa sigue siendo necesaria. Las personas corrientes con Twitter no pueden sustituir al periodismo. Yo puedo contar en Twitter que Google ha publicado un doodle o que está lloviendo. Pero no puedo destapar una compleja trama de corrupción política, porque no tengo los recursos para ello. El Presidente del Banco Central Europeo, por ejemplo, no va a concederme a mí una entrevista porque tenga un blog. Se la concederá a un periodista que tenga detrás un medio respaldándolo.

Pero pronto ya no habrá medios que puedan ocuparse de esto, y los que queden no tendrán la infraestructura necesaria. No la tendrán porque los recursos y el dinero que deberían estar dedicando a estas cosas los estarán ocupando en rastrear doodles de Google, trending topic de Twitter, memes de Facebook, fotos de famosetes y gilipolleces varias. A los periodistas hay que pagarles un sueldo, y ninguna empresa querrá financiar investigaciones o reportajes importantes porque requieren mucha inversión y no obtienen ni la mitad de visitas que un titular con el modelo "Twitter arde por tal cosa". Una noticia "Twitter arde por tal cosa" se redacta en cinco minutos, la prepara un pringado que cobra seiscientos euros y reporta millones de visitas.

En un mundo en el que nadie quiere pagar por nada, no pueden financiarse servicios de calidad. Es algo que va unido, de hecho, a una sociedad con cada menor conciencia, cada vez menos interesada en lo que la rodea. Lo cierto es que nuestra sociedad, en contra de lo que los indignados suelen decir, desea un mundo peor informado o con una información cada vez más vaga y más débil.

La sociedad exige un mundo en que las grandes empresas y los gobiernos puedan hacer y deshacer sin que haya un frente sólido y estable capaz de obligar a los poderosos a rendir cuentas. Está claro que la sociedad desea esto porque si fuera de otro modo pagaría por la información, o al menos se abstendría de difundir en las redes noticias basura o bulos baratos.

2 comentarios:

  1. Anónimo19.2.13

    Buenas dias, estoy el presidente de Banco Central Europeo y quiere entrevista con tú, por favor. Gracias.

    (Perdona mi espanol malo, yo usa traductor de Google)

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  2. Era de esperar que llegaría un día que la información en papel quedara en un segundo plano con las nuevas tecnologías informáticas y audiovisuales. Lo que me maravilla es que aun exista tanto papel escrito. En los años sesenta ya me lo habían pronosticado. ¿se pierde calidad y compromiso social? es una lástima pero es aí.

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